Más de 70 niñeces mapuche reciben certificación como parte de proceso de inmersión lingüística
El 29 de enero la Sección Regional de La Araucanía de la Subdirección Nacional de Pueblos Originarios y Tribal Afrodescendiente Chileno realizó tres ceremonias de certificación en las comunidades de Txomen Mollulko, Futxonwe y Boyeko y la Ruka Txomen Mollulko correspondientes a un proceso de inmersión lingüística en mapuzungun dirigido a niñeces del territorio.
La iniciativa forma parte de un proceso de revitalización lingüística y cultural desarrollado desde hace 10 años por la organización mapuche Kimpeyüm, liderada por Camila Quezada y Jonathan Zapata, y que busca fortalecer el uso del mapuzungun a través de metodologías propias del pueblo mapuche, en espacios de educación no formal.
El programa se caracteriza por su enfoque transgeneracional, incorporando activamente a chachay kimche (ancianos sabios) en el proceso de enseñanza-aprendizaje, permitiendo el rescate de saberes ancestrales y otorgando un rol protagónico a las personas mayores dentro de la transmisión cultural y lingüística.
La experiencia cobra especial relevancia durante el período de receso escolar, considerando que muchas niñeces mapuche de sectores rurales no cuentan con acceso a actividades culturales y artísticas similares a las existentes en la ciudad de Temuco, debido a la falta de infraestructura cultural en los territorios. En este contexto, la labor de Kimpeyüm contribuye no solo a la revitalización de la lengua y la cultura, sino también al fortalecimiento de los vínculos comunitarios.
Aprendizaje constante
Las niñas y niños participantes provienen de distintas comunidades, lo que favorece el encuentro y la construcción de comunidad. En este proceso, los kimelfe Jonathan Zapata y Camila Quezada cumplen un rol fundamental, ya que además de coordinar el programa educativo, gestionan el traslado de las niñeces desde comunidades alejadas, considerando las extensas distancias y la falta de transporte en muchos hogares.
Por ello, Nawel Gutiérrez, participante del taller, valoró la experiencia: “me pareció muy bonita la experiencia acá en la Ruka, llevo tres años participando y cada día aprendo más, aprendemos como una familia”.
Mientras que Lorena Gutiérrez Llancaqueo, madre de uno de los niños certificados, destacó que “es el tercer año que participa mi hijo. Es una muy buena oportunidad para el territorio, porque los niños están revitalizando su cultura, que estaba casi perdiéndose. Además, como madres también aprendemos, especialmente cuando ya no se cuenta con los fücha keche en casa (padre y madres o adultos mayores)”.
El proceso formativo finalizó con una salida pedagógica al lago Pellaifa, realizada junto a los adultos responsables de cada niñez. Para algunos participantes, esta actividad constituyó la única salida recreativa del verano, transformándose en una experiencia significativa tanto en el ámbito educativo como emocional.